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Crianza positiva preadolescente

Publicado el martes, 05 de febrero de 2019. Revisado el martes, 05 de febrero de 2019.
Autor: Laura Markham
Tiempo medio de lectura: 8 minutos y 54 segundos

Criar preadolescentes puede ser un desafío. Disciplina, colegio, deberes, tiempo con la familia: todo se renegocia. Las hormonas se activan cuando se acerca la pubertad, y las presiones del grupo de compañeros se magnifican. Muchas mamás y papás reaccionan al malhumor de sus preadolescentes, a su enfoque fuera de la familia y al aumento de la independencia y la maduración física, distanciándose un poco de su hijo. Pero los preadolescentes necesitan sentir que tienen un nido seguro mientras se lanzan al mundo excitante pero atemorizante que hay fuera de la familia. Los niños que se sienten desconectados de sus padres pierden su red y la buscan en su grupo de amigos.

La única forma de superar la etapa entre el inicio de la adolescencia y los años siguientes es mantener un fuerte vínculo con tu hijo, aun cuando fomentes la libertad apropiada para su edad. De hecho, al igual que en la etapa de niño pequeño, los padres son determinantes en una preadolescencia turbulenta o fabulosa. Aquí recojo 12 consejos para ser un padre positivo para tu hijo (¡y maximizar tu influencia!) a medida que avanza hacia la adolescencia.

1. Mantente conectado
...cenando juntos todas las noches, o tan a menudo como sea posible. A los niños que cenan con sus padres les va mejor en el colegio, y es menos probable que consuman drogas o alcohol, que tengan relaciones sexuales durante el instituto y que experimenten depresión o ansiedad.

Pasa un rato a solas cada día con tu preadolescente repasando el día; muchos padres encuentran que quince minutos antes de acostarse son esenciales y más íntimos. Pero los trayectos en coche tienen ventaja, porque es probable que tu hijo se sienta menos amenazado cuando no lo miras directamente.

Programa más tiempo a solas con cada progenitor, como una merienda mensual con papá o paseos semanales con mamá. No esperes que tu hijo o hija te invite a la cercanía o muestre emociones vulnerables voluntariamente en cada interacción, ni cuando esperes que lo haga. Pero si estableces suficientes oportunidades para estar juntos, y en su mayoría escuchas y amas (en lugar de sermonear o interrogar), sucederá.

2. Para reducir la rebeldía, reconoce y trabaja con la necesidad de independencia de tu hijo preadolescente.
Ten en cuenta que, al sentirnos menos poderosos como padres, a menudo lo compensamos convirtiéndonos en sobreprotectores. En lugar de estar todo el rato encima, acuerda y aplica estándares. Establece límites razonables (no envíes mensajes durante la cena y después de las 8 de la tarde, no chatees ni mires la televisión hasta terminar los deberes) y asegúrate de ser empática cuando odien esos límites. Poner a prueba los límites es su trabajo, y el tuyo es establecer límites en función de tus valores.

3. Vuelve a pensar tus ideas previas sobre la disciplina.
Las estrategias de poder basadas en el castigo dejan de funcionar tan pronto como tu hijo crece lo suficiente como para decir: "No puedes obligarme". Incluso las consecuencias dejarán de funcionar pronto, porque muchos adolescentes simplemente las rechazan y cualquier tipo de castigo los convierte en mejores mentirosos. Nunca vas a ganar una lucha de poder con tu hijo. La única influencia que realmente tenemos con nuestros preadolescentes y adolescentes es su amor por nosotros, que con el tiempo se convierte en un motivador más potente. Eso significa que la mejor manera de hacer que tu preadolescente siga tus reglas es mantener un fuerte vínculo con él.

4. No subestimes las hormonas.
El cuerpo de tu hijo está cambiando, lo que le produce cambios de humor, distracción, competitividad e interés por el sexo opuesto. Además, sus cerebros están siendo sometidos a un extenso recableado, lo que puede volverlos emocionalmente volátiles. Los preadolescentes pueden llegar incluso a tener una rabieta en toda regla sin entender cómo ha pasado. Dile con cariño a tu preadolescente que notas su enfado, y que le das tiempo antes de juntaros a hablar sobre el tema. Pregúntale si quiere que te quedes o que te vayas de la habitación hasta que todo se calme. Tu preadolescente no comprende su estado de ánimo como tampoco tú lo haces en este momento. Más tarde, dale un gran abrazo y escucha con atención lo que tiene que decir. Incluso si no puedes estar de acuerdo con su postura, reconoce la perspectiva de tu hijo y trabaja para encontrar una solución exitosa.

5. ¡No lo tomes como algo personal!
Cuando tu preadolescente te grite que ojalá te mueras, no reacciones de forma exagerada. Cuando hieren tus sentimientos y sientes la tentación de retirarte, respira profundamente y mantente firme con calma. Eso no significa que no exijas amablemente educación, y eso no significa que no puedas utilizar las retiradas estratégicas como una posibilidad de reconexión, significa que continúes reforzando tu amor y vínculo con tu hijo. La mejor manera de lograr que tu preadolescente te trate con respeto es respetarle y esperar que te pague con la misma moneda.

6. La etapa preadolescente es el momento perfecto para inculcar valores
...algo que es mejor hacer no dando conferencias, sino haciendo preguntas. Para que tu hijo hable, conviértete en un magnífico oyente, empático y preguntón. Los preadolescentes suelen sentir curiosidad por nosotros a su edad; esas pueden ser buenas oportunidades para asegurarles que incluso sus padres eran inseguros, como lo son todos los preadolescentes. También es una oportunidad para enseñar; no temas compartir ejemplos reales de adolescentes que murieron bebiendo o conduciendo, o que se engancharon a las drogas. Sin embargo, es mejor que las historias sobre tu propia vida den un ejemplo positivo, en lugar de negativo, como haber luchado y superar obstáculos.

7. Ten en cuenta que a medida que tu hijo está más expuesto a la cultura popular, mayor es el riesgo que corre
...de consumo de drogas y alcohol, depresión y experimentación sexual temprana. Los preadolescentes quieren sentirse mayores, por lo que naturalmente imitan la cultura popular adulta. Sí, tienen que encajar con sus amigos, pero cuentan con sus padres para mantenerlos a salvo y hacerles saber lo que es apropiado para su edad. No están listos para la atención que obtendrán cuando usen esa camiseta ajustada o canten esa canción inapropiada en el recital. Necesitan que impongas reglas estrictas con respecto al uso de internet y qué películas son apropiadas. Los preadolescentes quieren y necesitan tu orientación, incluso si no lo demuestran.

8. Los preadolescentes están moldeando su identidad activamente.
Apoya su experimentación y exploración, incluso cuando prueben una nueva moda cada pocas semanas. No hagas ningún comentario sobre su estilo siempre que cubra el cuerpo adecuadamente y mantén una mentalidad abierta sobre su música. Apoyad especialmente las pasiones profundas en las se vuelcan realmente; son protectoras durante la preadolescencia y la adolescencia.

9. Mantente al tanto del trabajo escolar de tu preadolescente
...ofreciendo la ayuda necesaria para desarrollar las habilidades de gestión del tiempo, y asegurando que se lleven a cabo los deberes y que trabajen en proyectos a lo largo del tiempo. Ten en cuenta que el desempeño escolar de un preadolescente depende de lo que sus compañeros hacen. Trata de que asista a una escuela donde los niños consideren guay sacar buenas notas, tanto los niños como las niñas. Es fundamental mantener altas las expectativas y asegurar que los deberes no se descuiden en favor de las pantallas y el ocio social.

10. Enseña a tu preadolescente una buena autogestión física
que incluya al menos nueve horas de sueño cada noche, consumo regular de proteínas y de alimentos de bajo índice glucémico, y ejercicio habitual. Inculcar estos hábitos puede conllevar que los padres tengan que ser realmente creativos, pero reduce en gran medida el mal humor y te alegrarás, si están bien establecidos, una vez que tu hijo llegue a la adolescencia.

11. No te sorprendas si tu hijo o hija preadolescente desarrolla ansiedad o dependencia.
No es raro que los preadolescentes se asusten debido a los cambios en sus cuerpos, las presiones de los amigos para ser mayores o el miedo a separarse de mamá y papá. Esto se expresa frecuentemente a través de la ansiedad de separación o durante el sueño, pero si lo identificas y dejas que se aferren un poco a ti, probablemente no dure mucho.

12. Ten en cuenta las necesidades especiales de tu hijo o hija a medida que se convierten en adultos en una cultura que perpetúa las actitudes poco saludables sobre hombres, mujeres y la sexualidad.
Las niñas necesitarán tu ayuda para gestionar las imágenes de mujeres en los medios de comunicación, en especial en todo lo relativo a las expectativas culturales sobre el atractivo, la presión para ser sexy, su relación con la comida, el concepto de consentimiento y su cuerpo. Recuerda que las niñas se rellenan de manera natural antes de pegar el estirón, y ten cuidado de no imponer la insistencia de la sociedad de que solo lo delgado es atractivo. Observa cualquier problema que surja mientras desarrolla su cuerpo. Ten en cuenta la investigación que demuestra que la mayoría de las adolescentes están muy ansiosas por los cambios corporales que se avecinan y la sensación que captan a través de los medios de que convertirse en mujer las pone en peligro frente a los hombres. Las niñas en concreto necesitan que sus padres continúen ofreciendo abrazos y admiración por la belleza de su hija, en un ambiente de total seguridad y límites apropiados.

Los niños necesitan ayuda para integrar su sentido de conexión, ternura y vulnerabilidad, que son parte de todas las relaciones humanas, con las imágenes sociales de hombría. Es normal que los niños que se acercan a la adolescencia se porten bien y se muestren indiferentes e invulnerables con sus compañeros, incluso cuando en realidad son niños muy sensibles. Un padre o tío responsable y afectuoso puede ser un maestro crítico mientras un niño aprende a ser un buen hombre, al mismo tiempo que se adapta a los demás. Es particularmente valioso para los papás o los modelos masculinos hablar con los hijos sobre la idea del consentimiento y el respeto hacia las mujeres. Y mamá debe hablar con cariño sobre sus experiencias e intereses y escuchar a su hijo, sin saltar a resolver sus problemas.

Artículo original: http://www.ahaparenting.com/ages-stages/tweens/tweens-preteens


Sobre Laura Markham
La Dra. Laura Markham es Psicóloga Clínica por la Universidad de Columbia y madre de dos hijos. Es la editora del portal AhaParenting.com y colaboradora habitual de otros sitios web sobre crianza.

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